Kinerva nació en Popayán ante la frustración común de no encontrar suplementos deportivos con listas de ingredientes legibles. Los estantes habituales estaban saturados de polvos con nombres grandilocuentes, rellenos de harinas baratas y mezclas en las que era imposible saber cuánta proteína contenía cada porción. Decidimos hacer las cosas de otra forma: comprar directamente aislado de suero de fuentes confiables, añadir únicamente sales minerales esenciales y explicar el origen de cada componente sin rodeos.
Nuestro trabajo diario se basa en procesos metódicos y cuidados. En lugar de importar lotes masivos sin revisar, inspeccionamos cada contenedor que llega a nuestra bodega en el Centro Histórico. Verificamos el termosellado, pesamos las unidades y envasamos los envíos en cajas de cartón resistente para proteger el producto durante el traslado.
Creemos en el trato cercano y honesto. Quien compra en Kinerva sabe exactamente qué está tomando, cuenta con opciones de pago contra entrega para revisar el paquete al recibirlo, y dispone de un canal de comunicación directo con nuestro equipo ante cualquier consulta sobre su orden.

